Fantasias Oscuras De BDSM

Fantasias Oscuras De BDSM
Imaginando...

miércoles, 14 de mayo de 2014

La orden






—Mastúrbate.
La orden llega a mi cerebro, pero el terror me paraliza, soy incapaz de obedecer. Me encojo sobre la cama, me hago un ovillo y le suplico, con la mirada, en susurros implorantes... pero él, implacable, vuelve a ordenar:
—¡Mastúrbate!
Las ventanas están abiertas, está amaneciendo y el frescor matutino se cuela silencioso, en muda complicidad con Él, para acariciarme la piel y erizar cada poro.    Mis pezones se endurecen y la mirada de Él desciende hasta ellos… y eso, me pierde… 
Me humedezco y su voz, cargada esta vez de amenaza y urgencia, vuelve a restallar:
—No me hagas repetirlo, Iona.
Separo las piernas y mi mano desciende por mi vientre, siento mi pulso, el rápido y estremecido latido bajo las yemas de mis dedos. Mi piel está caliente y a mi pesar, disfruto de su suavidad. Mis dedos rozan el monte de Venus... 
¡Oh, por favor! 
Estoy tan húmeda que resbalo en mis propios fluidos y en cuanto me rozo el clítoris, mi cuerpo se arquea… 
¡Dios! ¿Por qué me hace esto? 
No soporto que me mire, no soporto estar expuesta de esta manera… No puedo con la sensación de estar mostrando algo tan íntimo… tan mío… pero a la vez, saber que me mira, que me viola la intimidad, me vuelve loca, me excita intensamente notar, sentir, sus ojos sobre mí… 
Me acaricio el clítoris, desciendo por los labios y juego con mi uretra, siempre me ha excitado pensar en una boca lamiéndome mientras mi líquido dorado sale a presión y eso me descoloca, ya no puedo controlarme y me abandono.
Mis dedos inician una salvaje penetración mientras mi otra mano alcanza mi clítoris y lo asalta sin compasión.
—¡Más rápido!
Su voz es dura, exigente, autoritaria, no admite réplica ni desobediencia.
Obedezco.
Mi cuerpo se arquea sobre la cama, casi no noto las sabanas debajo de mí, estoy en el aire, en tensión mientras mi piel arde, mi boca exhala jadeos y murmullos sin acordarme de que la ventana está abierta y a esa hora los vecinos empiezan a despertar.
Lo noto, ya viene… ¡Oh, sí…! ¡Síiiii…!
Mi vientre se sacude y noto una explosión de fluidos en mis dedos, mi vagina se contrae y mi mente se estremece cuando mi coño tiembla incontrolable, enviando descargas por todo mi cuerpo, hasta las puntas de los pies, hasta recorrer toda mi columna y llegar a mi cuero cabelludo y las puntas de mis pestañas.
Caigo sobre la cama cuando mi cuerpo se relaja y pierde toda la fuerza, pero mis manos siguen estrujando las sabanas mientras los últimos estertores del orgasmo me sacuden las entrañas.
He perdido la noción del tiempo, del espacio… pero le noto a Él, a mi alrededor. No me toca, pero le siento como si estuviera encima de mí, casi puedo sentir el peso de su cuerpo.

Abro los ojos y le veo frente a mí. Se ha levantado y está al lado de la cama y su sonrisa sádica, llena de triunfo y satisfacción… me quiebra el escasisimo control que todavía poseo y mis lágrimas brotan, incontenibles y con ellas, mi entrega.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por su aportación, para aprender es necesario compartir y su comentario me ayudará a mejorar.